Últimamente, todos los medios y programas de televisión intentar formar parte también de esta revolución interactiva, siguiendo las huellas de aquellos que sí han logrado hacerlo con éxito como “The Colbert Report”, “Lost” y “Heroes”. Pero vale la pena preguntarnos, ¿quieren realmente hacerlo? ¿acaso han decidido sumarse porque la tendencia dice que deben hacerlo? De ser así, el panorama es desalentador, porque nadie que no crea realmente en la capacidad y el poder del usuario interactivo y generador de contenido, podrá algún día ofrecer una plataforma realmente interactiva. Y hoy, con tantas propuestas de este tipo en el mercado, es iluso creer que a final de cuentas el usuario preferirá quedarse sentado en el sillón con el mero control remoto como herramienta de poder, en lugar de salir a buscar lo que a él le interesa para hacerlo interesante también a otros.
Sin embargo, todo parece indicar que los medios tradicionales y las propuestas serias tienen poca tendencia a ofrecer espacios realmente interactivos, más allá de la emisión del mensaje de texto de “soy juan, salu2 a mi mamita en el sur, t qro kleta yociney”. Porque claramente, prestar un décimo de la pantalla (con suerte) para mandar saludos vía SMS, no es interacción ni mucho menos confiar en que el espectador tiene algo interesante que decir.
Se han hecho algunos intentos fortuitos por incorporar la capacidad creativa e innovadora del público al contenido final que los noticieros de prensa emiten. Sin embargo, la propuesta es aún demasiado limitada y lejos de confiar en lo que el activo espectador genera como contenido, el programa se limita a utilizar este material como posible generador de temas y denuncias. Un ejemplo de ello, es la iniciativa de TVN y el llamado que realizó el departamento de prensa a que el público participara como activos generadores de contenido llamados “reportwitteros”. La ilusión fue pasajera. El boom inicial y los miles de seguidores que se sumaron al proyecto fueron prontamente sofocados al comprender que sus esfuerzos por cubrir noticias y publicar temas se remitirían a un mínimo espacio en el sitio web. El único caso excepcional fue lo ocurrido durante el terremoto, pero éste no puede tenerse realmente en cuenta si se considera que ocurrió lo mismo en prácticamente todos los canales, radios, medios online y diarios del país.
A juicio personal, creo que lo que está ocurriendo se debe a un motivo central: los medios serios aún no creen en la cultura participativa, y sigue intentando observar el panorama desde sus cimas de la cúspide mediática, convencidos de tener el monopolio de la información y la práctica periodística. Han olvidado su verdadero fin… servir a la gente. Y al mismo tiempo, han olvidado su verdadera debilidad… depender de la gente.
Creo que mientras los medios no caigan en una real cuenta de lo que está ocurriendo, y del verdadero poder que tiene el público, incluso por sobre ellos mismos, seguirá ocurriendo lo que el autor Trevor Scholz describió en su texto como la manipulación del capital emocional del espectador de parte del medio y el enriquecimiento gratuito de éste a costa del público. Ciertamente Scholz no cree que los medios tradicionales vayan a ceder espacios y poder así como así y gratuitamente. Por el contrario, bastan con que creen la ilusión de la participación para hacer rentable la manipulación del “amor” de sus espectadores.
Al final, es la filosofía del más fuerte por sobre el más pequeño. Sin embargo, vale la pena replantearse, ¿seguirán siendo los medios tradicionales los Goliat de la historia?
¿Cómo hacer para que los medios informativos periodísticos más tradicionales, consideren una opción realmente seria a la cultura participativa?
Posted by
Bernardita García
On
8:44 PM



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