El usuario de la web es uno de los principales elementos dentro del funcionamiento y difusión que existe en torno al contenido que ronda por Internet. Como menciona Henry Jenkins en su texto Convergence Culture, los usuarios son la pieza clave del avance cultural que está ocurriendo gracias a las nuevas tecnologías. Hoy los productores de contenido deben buscar novedosas y atractivas estrategias para atraer a este público y crear, con su contenido, algún tipo de movilización social. He aquí el nuevo desafío en este mercado: lograr conocer a las diversas comunidades para poder crear material que realmente interese y movilice masas.
Actualmente Internet es una herramienta fundamental y cotidiana en la sociedad. Ya no es un lujo tener acceso y conectarse en cualquier momento o lugar. Al incluir este elemento en la vida de las personas, esto cambia sus conductas, sus maneras de relacionarse, de involucrarse y, por ende, la cultura social existente. Las herramientas que permiten la creación e interacción de contenido en la red, están al alcance de todos. Ya no es un medio exclusivo, sino totalmente inclusivo. Como todos tienen el acceso y las herramientas, todos quieren formar parte de esta red. Para Jenkins, esto es la nueva cultura participativa. El consumidor puede crear y compartir contenido al igual que los productores ya que el usuario tiene conocimiento de lo que le interesa. Hoy todos quieren participar.
Frente a este cambio cultural, la televisión ha tenido que reformarse. Actualmente el contenido televisivo no puede dejar de lado esta gran masa de interesados en participar e interactuar. La sociedad es capaz de movilizarse por temáticas que les interesan y es esto lo que los productores están buscando. Es así como se puede medir el nivel de influencia que puede tener un contenido dentro de la comunidad o nicho correcto, y abordado con la estrategia correcta. Los productores deben permitir que el usuario altere, reutilice o modele el material, y que sea capaz de desparramarlo. Jenkins lo menciona en If it doesn’t spread it’s dead, hablando de un contenido que crea lealtad, fidelidad y entretención a nichos específicos, los cuales cuentan con miembros que intervienen este contenido, pero nunca haciendo que el productor corra riesgos al presentar su material. Esto se logra solamente si el contenido logra un fuerte lazo con el usuario y sus intereses. Es el capital emocional el que actúa a favor, tanto del usuario como del productor. Es por eso que la tarea es conocer por completo el nicho al cual se quiere apelar. Saber qué les gusta, qué consume, cómo interactúan y cómo se movilizan. Llegar a estas respuestas puede facilitar la creación de un contenido influyente y totalmente desparramable. Temáticas como el humor, la parodia o la nostalgia son algunas de las principales estrategias para enganchar al usuario y apelar a su emoción.
En conclusión, mientras más se conoce al usuario, más fácil es la creación de un contenido útil y de éxito. Apelar a un público amplio sirve en algunas ocasiones, pero enfocarse en nichos o comunidades específicas puede crear lazos aún más fuertes.
Actualmente Internet es una herramienta fundamental y cotidiana en la sociedad. Ya no es un lujo tener acceso y conectarse en cualquier momento o lugar. Al incluir este elemento en la vida de las personas, esto cambia sus conductas, sus maneras de relacionarse, de involucrarse y, por ende, la cultura social existente. Las herramientas que permiten la creación e interacción de contenido en la red, están al alcance de todos. Ya no es un medio exclusivo, sino totalmente inclusivo. Como todos tienen el acceso y las herramientas, todos quieren formar parte de esta red. Para Jenkins, esto es la nueva cultura participativa. El consumidor puede crear y compartir contenido al igual que los productores ya que el usuario tiene conocimiento de lo que le interesa. Hoy todos quieren participar.
Frente a este cambio cultural, la televisión ha tenido que reformarse. Actualmente el contenido televisivo no puede dejar de lado esta gran masa de interesados en participar e interactuar. La sociedad es capaz de movilizarse por temáticas que les interesan y es esto lo que los productores están buscando. Es así como se puede medir el nivel de influencia que puede tener un contenido dentro de la comunidad o nicho correcto, y abordado con la estrategia correcta. Los productores deben permitir que el usuario altere, reutilice o modele el material, y que sea capaz de desparramarlo. Jenkins lo menciona en If it doesn’t spread it’s dead, hablando de un contenido que crea lealtad, fidelidad y entretención a nichos específicos, los cuales cuentan con miembros que intervienen este contenido, pero nunca haciendo que el productor corra riesgos al presentar su material. Esto se logra solamente si el contenido logra un fuerte lazo con el usuario y sus intereses. Es el capital emocional el que actúa a favor, tanto del usuario como del productor. Es por eso que la tarea es conocer por completo el nicho al cual se quiere apelar. Saber qué les gusta, qué consume, cómo interactúan y cómo se movilizan. Llegar a estas respuestas puede facilitar la creación de un contenido influyente y totalmente desparramable. Temáticas como el humor, la parodia o la nostalgia son algunas de las principales estrategias para enganchar al usuario y apelar a su emoción.
En conclusión, mientras más se conoce al usuario, más fácil es la creación de un contenido útil y de éxito. Apelar a un público amplio sirve en algunas ocasiones, pero enfocarse en nichos o comunidades específicas puede crear lazos aún más fuertes.



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