¿Creamos o nos esclavizamos?: una decisión personal

Posted by Michelle Beck On 11:02 PM
Actualmente existen dos fuertes posturas que están relacionadas no sólo con la televisión en Internet, sino que, con redes sociales y todo lo que algunos autores conocen como "Web 2.0".

Por un lado, hay quienes prefieren decir que la "nueva" forma de interactuar entrega beneficios tanto para las audiencias (que se sienten parte del producto), como para los creadores de ese producto, que sienten una retroalimentación. Un autor que expresa bien este pensamiento es Henry Jenkins. En su libro “Convergencia Cultural” lanza la siguiente frase a los lectores: “bienvenidos a la convergencia cultural, donde viejos y nuevos medios chocan, donde las corporaciones de medios intercectan, donde el poder del productor y de los consumidores interactúan de forma impredecible”.

Por otro lado, hay una postura que considera que la "Web 2.0" y la supuesta interacción que se genera entre productores y audiencias es falsa. No sólo eso, sino que es un aprovechamiento por parte de los medios que utilizan a las audiencias, mientras que éstas se vuelves "esclavas" del contenido. Trebor Scholz cree en el empoderamiento de los productores de contenidos y no se cree la historia de “participación” que veden los grandes medios de comunicación. El autor, que desde su postura muchas veces debe nadar contra la corriente en este mundo globalizado y por cierto tecnoligizado, afirma que desde la creación de la web el interés del mercado ha aumentado y la ha dominado completamente. Además, de que “los consumidores participan en la creación del producto de forma activa”, pero no reciben las ganancias de ese contenido.

Una vez entendido ambos escenarios, es posible entregar una visión u opinión acerca de estas tendencias. La llamada "Web 2.0" y esta forma de interactuar que se ha generado entre los productores y las audiencias es tremendamente positiva para ambas partes. En primer lugar, los productores son capaces de "ver" los resultados de su producto de una forma casi inmediata, y en una segunda instancia, las audiencias son capaces de participar y de crear contenido. Lo que no sólo fortalece el resultado final (un programa de t.v, radio, una noticia, etc.) sino que éste pasa a ser parte de "todos".

Veamos el caso de un sitio web que busca segmentar a las personas por su físico, www.beatifulpeople.com En este lugar las audiencias son quienes suben sus fotos y sus perfiles, sin embargo, los dueños deciden quienes son “dignos” de pertenecer a este selecto grupo de personas bonitas. Si no fuese porque los usuarios entregan la información, no pudiese existir la página web. Puede ser un tema banal, pero finalmente quienes logran entrar se sienten felices y sacan provecho de ese lugar. Lo mismo ocurre con sitios como Wikipedia, Facebook o Twitter, donde se demuestra la idea de Jenkins, “el viejo consumidor era aislado e individualista, el nuevo está más conectado socialmente”.

El capital emocional es importantísimo. Lo que “mueve” a esos consumidores es un interés común, por eso se unen y participan en un sitio web o en un programa de radio o, incluso, en la televisión tradicional o por Internet.

Otro aspecto positivo que tiene este nuevo modelo de interacción o de comunicación entre ambos elementos, es que las audiencias también pueden crear su contenido (fuera del medio) y hacer uso de redes sociales (como Twitter, Facebook, Flikr, etc.) para promocionar (de forma gratuita) sus propias creaciones. Algo que no es posible en un modelo "tradicional" de comunicación. Donde hay un gran emisor que manda un mensaje a varios receptores, pero que sin que éstos puedan hacer lo mismo.

El caso de la termoeléctrica de Punta de Choro también es un buen ejemplo para entender por qué Internet es un lugar donde no sólo se puede recibir información, sino que al hacer un buen uso de los medios las manifestaciones se pueden llevar a cabo.

El Paseo Ahumada de Santiago y otros lugares en distintas regiones del país fueron el lugar de encuentro de muchos opositores a la creación de la termoeléctrica. La campaña empezó por Twitter y pudieron ser capaces de luchar por un interés en común. Tal como lo hicieron los fanáticos virtuales de “Survivor” que Jenkins comenta.

Por esas razones, la llamada "Web 2.0" no nos hace "esclavos" de los medios de comunicación, sino que si somos capaces de hacer un correcto uso de éstos, entonces, podremos también aprovechar las herramientas para promocionarnos y, además, para aprender y ser partes de instancias de las que no podíamos ser anteriormente.

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