Al leer ambos textos, me di cuenta que concordaba en algunos puntos con Jenkins como en otros con Scholz. En el caso de Jenkins, los términos que él recalca como convergencia, cultura participativa e inteligencia colectiva me hacen mucho sentido. También las libertades que uno puede tener al participar y formar parte de la web. Sin embargo, también me hace sentido, y siento que es una forma más cruda pero real de ver la web, las precauciones sobre la participación en línea que hace Scholz.
Para cualquier tipo de “novedad”, sea de tipo tecnológica, social, política, etc. siempre habrá personas a favor y otros en contra, y no creo que ninguna de las posturas esté totalmente errada. Yo creo que Internet se ha vuelto ambas cosas: por un lado un espacio para colaborar y crear nuevo conocimiento, y por el otro, el trabajo de los usuarios convertido en mano de obra gratuita para grandes empresas.
Pero para qué engañarnos, ambos lados se benefician, y muchas veces aunque nosotros mismos conozcamos los intereses “oscuros” de las empresas, de todas formas los aceptamos. Creo que a veces somos un poco hipócritas y reclamamos cómodos desde nuestro asiento. Sin embargo, si realmente quisiéramos tener el control de nuestro “conocimiento colectivo”, sabemos que los usuarios comunes y corrientes, que no responden a intereses de grandes empresas, son mucho más numerosos que los empresarios, y que si nosotros dejáramos de ser “mano de obra gratuita”, es decir, de generar el contenido del que las empresas se valen, éstas no podrían cumplir con su propósito. Nosotros los usuarios tenemos más poder del que ejercemos, sólo que estamos más cómodos con los beneficios que recibimos. Si realmente quisiéramos, podríamos, por ejemplo, movilizarnos y generar nuevas condiciones que sean más favorables para nosotros al momento de participar en la Web. Sin embargo, como mencioné anteriormente, en general a las personas no les molesta, pues están conformes con los beneficios que la participación en línea les entrega, y a eso me sumo yo también. Aunque, obviamente, no se puede excluir el hecho de que muchas personas no conocen realmente los intereses de las empresas, o quizás sólo los intuyen.
Creo que es nuestra responsabilidad el informarnos y poner nuestros propios límites, los cuales son decisión de cada uno. Tal como hay algunos que en su perfil de Facebook ponen la mayor cantidad de información personal, hay otros que sólo ponen su nombre y que tratan de mantener reservados otros datos personales.
Con intereses detrás o no por parte de las empresas, la gente participa igual. Y todo esto tiene que ver porque, como aparecía mencionado en el texto de Scholz, “a la gente le gusta estar donde hay otras personas”. Me pongo como ejemplo a mí incluso, que al principio era reacia a hacerme una cuenta de Facebook. Sin embargo, cuando empecé a ver que mis cercanos se hacían, y comencé a percibir los beneficios que tenía sumarme a esta comunidad online (como estar en contacto constante con amigos, poder ver fotos de mi hermana que vive fuera de Chile, encontrarme con gente que no veía hace tiempo, etc) sentí ganas de crearme uno, y me ha sido muy útil dentro de los aspectos que mencioné. Podría vivir sin Facebook perfectamente, sin embargo, me es bastante útil tenerlo pues los demás lo usan. Claramente, si nadie de mi entorno lo ocupara, perdería valor para mí.
Finalmente, concuerdo con la frase que sale en el texto de Scholz que dice “el contrato social entre el usuario y el dueño de la plataforma está marcado por una falta de transparencia como de privacidad con “acuerdos” con letra chica”. Porque, claramente, ninguna empresa va a exponer sus condiciones de uso en letra mayúscula para dejar al descubierto sus verdaderas intenciones. Sin embargo, también creo que es responsabilidad nuestra el revisarlas, y entender bien qué estamos ocupando. Por ejemplo, en las condiciones de uso de Facebook dice que pueden utilizar las fotos que uno sube como lo estimen conveniente (en letra chica) Sin embargo, creo que uno no podría enojarse al notar lo que dice esa letra chica, pues es responsabilidad de cada uno en todo ámbito de cosas, no sólo en Internet, saber a qué le ponemos “sí” o “estoy de acuerdo”.
No podemos culpar, por ejemplo, a un banco porque nos suba la tasa de interés de un préstamo cada cierto tiempo, si nosotros fuimos los que no leímos bien el contrato y lo firmamos. No sólo en Internet se da “la letra chica”, por lo que somos nosotros mismos los que tenemos que estar atentos.
Finalmente, sostengo que no hay “usuarios como simples ilusos”, y tampoco “empresas maquiavélicas”, cada uno (tanto usuarios como empresas) busca sus propios beneficios, aunque claro, los empresarios lo hacen a costa de los usuarios. Sin embargo, creo que la mejor solución es tener un claro entendimiento del discurso de lo que llama Scholz como “ideología de la Web 2.0”, así podemos participar como usuarios pero teniendo en cuenta los intereses de los empresarios, y tomando las precauciones pertinentes.



0 Responses to ' '
Post a Comment
Note: Only a member of this blog may post a comment.